MÚSICA
LA MUSICA QUIERE CONVERTIRSE EN UNA PROFESION CON FUTURO
23-07-2007 - EL MUNDO
La carrera de música es larga y cara. Sin embargo, sus salidas laborales la convierten en una profesión rentable que, según los expertos, hay que desmitificar
Marián Lezaun / Madrid Para estudiar música hace falta talento, pero no más que para cursar una ingeniería u otra titulación universitaria. Rafael Escalona, jefe de estudios de la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc), cree que el impulso de la vocación musical en España parte de esta premisa y apuesta por formar, sobre todo, profesionales de la música. "Se puede ser un buen profesional sin necesidad de ser un genio", explica.
Acceso
Para acceder a la titulación superior hay que acreditar conocimientos previos. Todos los candidatos deben tener además del título de Bachillerato, el grado medio de algún instrumento (hasta seis cursos). Los conservatorios y escuelas superiores -públicas y privadas- realizan también sus propias pruebas de admisión.
De las quinientas solicitudes que ha recibido este año la Esmuc, donde el 35 por ciento del profesorado es extranjero, sólo se materializarán 150. Se trata de una carrera en auge, pese a las dificultades y su coste económico. En un conservatorio público la matrícula para el primer curso cuesta 600 euros, pero se dispara hasta los 18.000 euros por alumno y año en un centro privado. La mayoría de las clases son individuales, lo que encarece el aprendizaje y luego hay que añadir el material -instrumentos, partituras, equipos-.
Sin embargo, si se consigue ganar la vida como intérprete, es una profesión que está bien remunerada -un solista de una orquesta puede ganar hasta 60.000 euros brutos al año-. En el caso concreto de la Orquesta Sinfónica de Madrid, a la que se accede por oposición (audición), existen cuatro categorías profesionales -concertino, solista, ayudante de solista y tutti-, el salario más bajo parte de los 37.800 euros brutos anuales. Lograrlo es un camino difícil. "Al igual que ocurre en determinadas disciplinas deportivas, lo ideal sería contar con más centros de alto rendimiento en los que se pudieran formar los músicos del futuro", reclama Escalona.
La interpretación suele ser la salida laboral más habitual. "La ampliación del circuito artístico actual permite a los profesionales contar con actuaciones durante todo el año", apunta Escalona. La alternativa es la docencia. Los alumnos que se especializan en composición son los que tienen más dificultades. Otras especialidades como Sonología, Musicología o Promoción y Gestión tienen una salida más clara: estudios de grabación, emisoras de radio, bibliotecas y la propia industria musical.
Un valor en el currículum
Estudiar música en la infancia facilita una serie de habilidades bien valoradas en el mercado laboral. Aunque muchos estudiantes abandonanla carrera musical sin lograr títulaciones específicas, la experiencia aporta un aprendizaje de gran calado en la personalidad. Además de la disciplina que exige compatibilizar el estudio de un instrumento con la formación académica hay otras aptitudes importantes.
La música aporta una estructura mental que facilita la percepción de las proporciones y el sentido de las frases, pero también obliga a trabajar en equipo, tomar decisiones consensuadas, escuchar a los demás, ser constante y tener capacidad de reacción. Sin olvidar que permite expresarse en un idioma diferente para el que se necesita creatividad y una sensibilidad especial.